viernes, 4 de marzo de 2011

Libertad, querida Libertad


¡Libertad! ¡Libertad! ¡Querida Libertad! Agrandas mi pecho con bocanadas de aire puro, con ráfagas de oxígeno. Resbalas por mis pulmones, abres mi piel y haces que mis sentidos destilen amor, fe y vida. Tú suicidas el estrés, despides la angustia y destierras la enfermedad.  

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Querida Libertad! Destruyes agendas y horarios; derribas puertas muros y cerrojos. Desconoces órdenes, deberes y obligaciones. Ignoras bigotes arrogantes, ceños fruncidos y miradas crueles.
 
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Mi tierra adorada! Verte vestida de sol esplendente es mi mayor alegría. Gozar de tu aire puro es mi delicia. Mojar mi piel sedienta en tus blancas aguas es mi deleite. ¡Jugar en tu colorida tierra es mi mayor anhelo!

¡Libertad, Libertad! Tierra de encanto, de mito y de leyenda. Tierra de alturas, de valles, de montañas. Tierra fecunda de preñadas ubres, de pechos mamantes. Tierra de música, de canto y de silencio. Tierra eterna de cielo azul, celeste claro, de nubes aladas holgazanas e inquietas.
 
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Mi tierra saludable! Te has convertido en mi sangre, en mi alma, en mi ser. Te llevo cual recuerdo, como insignia, como escudo... ¡Estás tatuada en mi piel! ¡Libertad! ¡Tierra mía! Has ¡calado hondo, muy hondo; adentro, tan adentro, hasta convertirte en mí..., en mi forma de ser, de pensar y sentir. ¡Libertad, Libertad, tierra querida!