jueves, 11 de agosto de 2016

Lo que decimos acerca de lo que nos sucede

El filósofo griego Epicteto solía decir:No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”. Epicteto es uno de los personajes claves que tienen que ver con el mundo de los coaches y la salud mental.

A lo largo de este tiempo -desde que estudié coaching en las aulas de la Universidad Complutense de Madrid-, he comprobado que estas palabras del griego Epicteto no tienen pierde; por el contrario, son fuente para la sabiduría práctica y son necesarias para ayudar a los demás a vencer sus propios miedos. 

No obstante, son pocas las personas que saben hacer una correcta lectura de lo les sucede en su vida. La gente no sabe leer lo que le pasa. Su interpretación es muy dañina y nefasta. Esto los condena al fracaso y al victimismo.

En radio Santa Mónica tengo un programa dedicado a la salud mental y espiritual en donde abordamos una serie de temas que nos ayudan a desterrar ‘creencias irracionales’ y a ver la vida con una mirada positiva y creativa, fundamentada en la psicología positiva y en el aporte de los evangelios que recogen muchos consejos de Jesucristo para ser felices y vivir bien; por ejemplo: “No estéis preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas”.

Son muchas las personas que han vencido la distancia de las ondas radiofónicas y han llegado hasta la radio para mostrarme su vida tal cual es y pedirme que les ayude a mirarla con otros ojos. Ellos se declaran incapaces de ver en ella otra cosa fuera del dolor, el odio y el resentimiento.

El trabajo no es fácil, porque todo depende de ellas. En primer lugar, tienen  que reconciliarse consigo mismas, identificar lo que hay dentro de sí y proponerse un cambio. Cuando están seguras de lo que quieren, hay que enseñarles a leer los hechos de su vida para que se plantee un cambio, se fijen metas y objetivos, y por fin, puedan alejarse del dolor, el odio y el resentimiento y lleguen a la alegría, la seguridad y la felicidad. Después de mucho trabajo, lograr hacerlo.

La clave para ello está en “lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”. Muchas veces, aquello que sucede no es tan malo como parece. Pero tendemos a verlo como una fatalidad. Nos exasperamos y en nuestra desesperación agrandamos y exageramos ‘aquello que nos sucede’. Cuando las cosas se han puesto así, es natural la depresión, el sinsentido, e incluso, el victimismo.


Una de mis clientes, después de haberse dejado acompañar por algunos meses, me dijo: Al final, mi vida no era tan complicada. Y yo la estaba haciendo desgraciada”. Es más, ‘aquello que nos sucede’, casi siempre, es una oportunidad para empezar otra vez, para replantear nuestros objetivos y para reinventarnos a nosotros mismos. Siempre es tiempo para volver a vivir.